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| ESTROMATOLITOS EN EL SOPLAO |
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Los estromatolitos son rocas laminadas que se originan por la actividad de microbios, generalmente cianobacterias (también conocidas como algas cianofíceas). Estos microorganismos inducen la cristalización de carbonato cálcico al realizar la fotosíntesis y al mismo tiempo atrapan partículas transportadas por el agua, produciendo la formación de finas capas de carbonato que hace las veces de cemento. Actualmente, la mayoría de los estromatolitos se forman en lagos y fondos marinos. Los estromatolitos fósiles más antiguos que se conocen tienen cerca de 3500 millones de años, y representan la primera evidencia de vida en la Tierra.
En la cueva de El Soplao (Cantabria) se ha descubierto recientemente un tipo de estromatolito completamente desconocido hasta ahora. Pero, dado que en las cuevas no hay luz, ¿cómo es posible que los microbios realicen la fotosíntesis, necesaria para poder construir el edificio estromatolítico? La respuesta a esta y otras preguntas se ha publicado recientemente en la prestigiosa revista científica Geology (Rossi et al., 2010*). Este hallazgo es fruto de los trabajos de investigación llevados a cabo en la cueva de El Soplao por miembros del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de Melbourne (Australia). Los trabajos se han realizado dentro del convenio, para el estudio de la cueva firmado por el IGME, la Consejería de Cultura Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria y la empresa SIEC.
El impecable blanco de las helictitas de El Soplao contrasta fuertemente con el color negro de los recién descubiertos estromatolitos. Esto se debe a que estos estromatolitos están formados principalmente por óxidos de manganeso de color negro, y no por carbonato cálcico como es habitual. Quizás su color oscuro, en un espacio sin luz como es la cueva, sea la razón de que los estromatolitos hayan pasado inadvertidos hasta el momento.
Los estromatolitos de El Soplao se formaron hace más de 1 millón de años en un antiguo río subterráneo. El manganeso disuelto en el agua del río fue aprovechado por un tipo especial de microbios, especializados en oxidar manganeso. Estas bacterias son un tipo de microorganismos conocidos como "extremófilos", ya que están adaptadas a vivir en medios extremadamente hostiles, en este caso por la ausencia total de luz y la escasez de nutrientes. Son organismos "quimiosintéticos" ya que para sintetizar su materia orgánica utilizan una reacción química (la oxidación del manganeso), en lugar de usar la luz como hacen los organismos fotosintéticos.
En los estromatolitos de la cueva de El Soplao, los restos de microorganismos son muy abundantes y, en muchos casos, están perfectamente conservados. Esta preservación excepcional se debe al subproducto de la reacción química que inducen los organismos, es decir, a los minerales de manganeso que se forman en el exterior de la pared celular de cada bacteria. Si la actividad biológica es intensa, las bacterias quedan englobadas en vida entre las abundantes partículas de óxidos de manganeso, preservándose muchos detalles de su pared celular.
El descubrimiento de los estromatolitos de manganeso de la cueva de El Soplao, constituye un avance en el conocimiento de la actividad de microbios extremófilos especializados en oxidar el manganeso. Además, aporta claves para comprender las condiciones de formación de estromatolitos muy primitivos que precipitaron hierro y manganeso que se preservan en rocas del eón Proterozoico, datadas en alrededor de 2.000 millones de años. Con este hallazgo se abre una nueva línea de investigación en un yacimiento de estromatolitos único en el mundo: La Cueva El Soplao.
*Rossi, C.; Lozano, R.P.; Isanta, N. y Hellstrom, J. (2010). Manganese stromatolites in caves: El Soplao (Cantabria, Spain). Geology, 12, 1119-1122.
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Aspecto general de un conjunto de estromatolitos de manganeso. Encuadre de 0.6 x 1 metro. Foto: R.P. Lozano.
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Aspecto general de un gran estromatolito individual de manganeso de 60 x 80 centímetros. Foto: R.P. Lozano.
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Grupo de pequeños estromatolitos de manganeso parcialmente recubiertos por carbonatos. Conjunto de 20x30 centímetros. Foto: R.P. Lozano.
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Estromatolito de manganeso seccionado y parcialmente recubierto por carbonatos, de 30 x 40 centímetros. Foto: R.P. Lozano.
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Detalle de las protuberancias en la parte exterior de un estromatolito de manganeso. Foto: R.P. Lozano.
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Acanaladuras en la superficie exterior de un estromatolito de manganeso. Encuadre de 2 x 3 centímetros. Foto: R.P. Lozano.
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Detalle de la superficie de un estromatolito de manganeso. Encuadre de 2 x 3 centímetros. Foto: R.P. Lozano.
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Núria Isanta observando la sección laminada de un estromatolito de manganeso. Foto: R.P. Lozano.
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Sección de un estromatolito de manganeso de 6 x 10 centímetros. Foto: R.P. Lozano.
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Fragmento curvado de estromatolito de manganeso de 12 centímetros de largo. Foto: R.P. Lozano.
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Microorganismos fosilizados en óxidos de manganeso de un estromatolito. Foto: C. Rossi y R.P. Lozano (Microscopía Electrónica de Barrido).
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Sección de un estromatolito de manganeso junto a su dibujo original en cuaderno de campo. Foto: R.P. Lozano.
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Equipo de investigación trabajando en el interior de la cueva.
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Equipo de investigación trabajando en el interior de la cueva.
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Equipo de investigación trabajando en el interior de la cueva.
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